Este blog pretende contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura y de la sensibilidad territorial ante las múltiples manifestaciones de agresión y deterioro a que se ven sometidos los paisajes como consecuencia de actuaciones frecuente y deliberadamente insensibles con la calidad y los recursos que los identifican.


Desea significar el compromiso de la Geografía y de los geógrafos con la defensa de la calidad de los territorios
y

de las buenas prácticas en el ejercicio de la acción pública y en sintonía con los objetivos y principios contemplados

en el Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio.


Planteado también con fines didácticos, se concibe como un documento aplicable a la docencia, así como un espacio de encuentro, comunicación y debate con los estudiantes y profesores de Geografía, y con quienes se interesen

por la evolución y los métodos de esta disciplina, por la utilidad e importancia de la información geográfica,

por su dimensión aplicada y por las políticas relacionadas

con la Ordenación, el Gobierno y el Desarrollo del Territorio.


Mostrando entradas con la etiqueta Riesgos Naturales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Riesgos Naturales. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de octubre de 2013

La tierra se rebela cuando se siente agredida

La tierra se rebela cuando se siente agredida. La naturaleza es indómita, elabora y construye sus estructuras conforme a procesos que la configuran en una secuencia muy lenta y de acuerdo con las lógicas naturales en las que precisamente se basan sus equilibrios y sus capacidades de respuesta a la intervención humana. Sólo cuando se respetan sus equilibrios, la Naturaleza se complace en su propia armonía y mantiene esa relación estable con el entorno humanizado, basada precisamente en la consideración rigurosa de los límites en los que se enmarca las tendencias respectivas. Cuando ese equilibrio se altera, producto de la codicia, de la ignorancia, de la desatención deliberada, de la agresión imprudente, sobreviene la catástrofe. 


Todo un cortejo incesante de riesgos se cierne sobre la sociedad cuando la irreflexión y el corto plazo priman sobre la investigación de la realidad y la anticipación de las amenazas que derivan de un tratamiento inadecuado de los elementos que configuran el medio físico. Pese a la contundencia y la gravedad de las lesiones sufridas en el tiempo, da la impresión de que se carece de la inteligencia necesaria para valorar lo que significan la prevención y la cautela, hoy mejoradas al amparo de los sorprendentes avances de la ciencia. Tierra de sismicidades de diversa entidad es el conjunto de la cuenca mediterránea que enlaza Europa con África  La Historia está repleta de experiencias que así lo testifican. Pero parece ser que no son suficientes para aprender la lección. Alterada la falla de Amposta y la red asociada, de la que han hablado los manuales desde siempre, las dislocaciones provocadas por la presión sobre un espacio geológicamente inestable van a permanecer latentes o explícitas durante mucho tiempo en la vida de los ciudadanos que ocupan el entorno del Delte de l'Ebre.




Amablemente el Dr. Roberto Martínez Alegría, experto en riesgos naturales y en evaluaciones de impacto ambiental, ha realizado el siguiente comentario en esta entrada que previamente fue publicada en Facebook  

Quizás tengo el punto de vista sesgado por la geología, pero "a priori" la reutilización de yacimientos de gas, petróleo o incluso agua (conocida como recarga de acuíferos) no me parece mala idea, es más si un yacimiento demostró su estanqueidad durante período geológicos, puede ser un aval de seguridad (no lo afirmo con rotundidad).

Tal vez el problema pudiera residir en un poco adecuado conocimiento del sistema de fallas, pero otra vez me entran dudas. Pues ese yacimiento se estudió intensamente (como trabajan los petroleros) para que se les escapen grandes estructuras tectónicas), pero se volvió a estudiar cuando se plantea su reutilización (proyecto Castor), y una vez más cuando se hace la EIA (aunque me gustaría saber si esta se hizo por el procedimiento completo del anexo I o el simplificado del anexo II). Por todo ello no me atrevo a entrar en una búsqueda desesperada de culpables.

Respecto al fracking creo cada caso habría que verlo en su contexto geológico, hay operaciones viables y seguras respecto a sismicidad inducida y/o contaminación de acuíferos y otras claramente no. Otro problema son los líquidos de retorno con dispersantes empleados en la fracturación hidráulica. Personalmente creo que incorporar el fracking al procedimiento de EIA (tal y como está en la última legislación de 2013) puede ser un avance en transparencia (consulta pública) otra cosa sería si nuestros "líderes y lideresas" capan con el "loable interés de la simplificación" las garantías de dicho procedimiento.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Se concede a GRAIN el Nobel Alternativo


La organización GRAIN, dedicada, entre otros fines, a la defensa de los pequeños agricultores frente a las compras y alquileres masivos de tierra que están teniendo lugar en numerosos países del sur (Africa y Latinoamérica, fundamentalmente) ha sido reconocida con el Right Livelihood Award 2011, al que se considera como el Premio Nobel Alternativo.

Pero no sólo la labor de GRAIN se centra en el aspecto señalado, como ha puesto en evidencia en el discurso de aceptación del Premio. Su lucha, constante, inteligente y necesaria, se encamina también en la dirección que aboga por controlar la expansión de la agricultura transgénica y por la puesta en cuestión de las actividades agrarias con mayor impacto ambiental. La defensa de la soberanía alimentaria y de la sostenibilidad en el aprovechamiento de los recursos marcan sus estrategias más significativas. Es un nombre que conviene conocer y seguir de cerca. Y conviene hacerlo cuando se adquiere conciencia de los impactos provocados por las adquisiciones o alquileres masivos de tierra en los países del Sur, como bien pone de manifiesto este documento recogido por Le Monde Diplomatique:

lunes, 10 de octubre de 2011

La figura de José Antonio Valverde y la defensa del Parque de Doñana


A finales de los años ochenta, con ocasión de un viaje a Sevilla, recuerdo que José Manuel Rubio Recio, Catedrático de Geografía Física en aquella Universidad, organizó una excursión al Parque Nacional de Doñana, que, como dijo y luego confirmó con todo lujo de detalles, conocía “como la palma de la mano”. Buena parte de esa familiaridad con el magnífico entorno natural que se extiende junto a la desembocadura del Guadalquivir la había adquirido de sus contactos, relaciones, encuentros y experiencias compartidos durante muchos años con José Antonio Valverde Gómez, al que siempre le cupo la distinción y el reconocimiento de ser considerado como “el padre de Doñana”. De origen vallisoletano (1926), biólogo y afín a los métodos de los geógrafos, fue desde 1987 hijo predilecto de Andalucía y premio Castilla y León de Conservación de la Naturaleza y Medio Ambiente en su primera edición (1989).

En aquel viaje, el profesor Rubio Recio nos presentó a José Antonio Valverde, con quien mantuvimos una reunión de varias horas, que fueron una auténtica delicia, pues nos permitieron descubrir lo que había sido su ingente tarea en pro de la defensa de ese espacio excepcional, los sinsabores de sus empeños, las incertidumbres a que se enfrentaba, la difícil lucha emprendida contra el proyecto ministerial de desecación de la zona, aunque felizmente todo ello culminó en la valoración oficial de su relevancia ecológica cuando en 1969 se le otorgó la condición de Parque Nacional, iniciativa a la que también contribuyeron las actuaciones desplegadas en ese sentido por prestigiosos naturalistas británicos y estadounidenses, que secundaron las posiciones defendidas por Valverde. Éste falleció en 2003 adornado por el prestigio inmenso que adquirió como resultado de la labor llevada a cabo.


Hoy ha llegado a mis manos una obra que lo recuerda con el rigor y la seriedad que esa hazaña merecen. La ha escrito Jorge Molina, un joven onubense que sabe muy bien de lo que habla y que ha llevado a cabo una interesante tarea de recopilación de datos, con el fin de poner en evidencia lo que supuso la “salvación” de Doñana del destino agrario y cinegético con que su aprovechamiento habia sido concebido. El libro lleva un título elocuente - “Doñana, todo era nuevo y salvaje” – y ha sido editada por la Fundación Lara. Su estilo es claro, su estructura coherente, sus referencias curiosísimas, su pretensión más que justificada. Una obra sencilla y grande a la vez, de gran interés geográfico, y, desde luego, necesaria para entender la historia del conservacionismo en España y la lucha que hizo posible la preservación de uno de los espacios naturales más singulares de Europa.


domingo, 3 de julio de 2011

Accidente en el Parque de Yellowstone


Catástrofe en el Parque Nacional de Yellowstone, como consecuencia de un vertido provocado por la rotura de un oleoducto de la Exxon Mobil.

Una noticia que ha pasado desapercibida en la prensa española.

domingo, 20 de marzo de 2011

La dimensión espacial y temporal de los desastres naturales: ¿qué lecciones se extraen de sus impactos?


Cuando se analiza la información, sintética y expresivamente recopilada en el enlace que acompaña a esta entrada, sobrecoge observar el alto nivel de riesgo a que se enfrentan las sociedades en sus relaciones con la naturaleza. A medida que la información gana en precisión, rigor y conocimiento efectivo de los hechos y sus repercusiones, la secuencia cronológica pone en evidencia la letalidad de los fenómenos, su persistencia en el tiempo y la amplitud en el espacio de las áreas susceptibles de verse afectadas. Es un fenómeno planetario, abierto a múltiples modalidades de manifestación, ante las que nadie se encuentra ajeno. Del mismo modo, la magnitud de los impactos producidos por el desastre desborda la capacidad imaginativa sobre el alcance que puede llegar a ofrecer un suceso, cuyos efectos no son fácilmente computables si no es en la perspectiva a largo plazo que permite comprobar y valorar la dimensión real de la tragedia.


Con el límite de 2010, no figura en esa relación lo sucedido en Japón en febrero de 2011, cuyas imágenes no cesan de impactar en las miradas del mundo, atónitas ante las manifestaciones más terribles de la devastación. Cuando se observa lo que ha sucedido, se tiene la sensación de la extrema fragilidad en que se encuentra la vida humana y las numerosas advertencias que apuntan a las responsabilidades que a la propia sociedad concierne en el agravamiento de las consecuencias derivadas de la catástrofe.

http://www.nytimes.com/interactive/2011/03/13/world/asia/satellite-photos-japan-before-and-after-tsunami.html

De ahí la pregunta indispensable: ¿qué lecciones se extraen de los desastres para mitigar, con la suficiente capacidad predictiva y correctora, la gravedad de sus impactos? ¿Sólo cabe la pasividad o la resignación o, por el contrario, no son suficientemente aleccionadoras las advertencias que llevan a pensar que la desolación, el desastre y el cataclismo ambiental hubieran sido menores de haber ordenado el territorio y sus actividades de otra manera?

domingo, 13 de febrero de 2011

La calidad del aire en España: ¿negligencia o incompetencia?



La constatación y el agravamiento de los niveles de contaminación alcanzados en la ciudad de Madrid en la primera quincena del mes de febrero han vuelto a sacar a la luz el problema que afecta al medio ambiente, particularmente referido a la calidad del aire, en las ciudades españolas y que en el caso de la capital alcanza umbrales preocupantes, tanto mayores cuanto evasivas se muestran las declaraciones de los responsables de la calidad ambiental madrileña. Las efectuadas por la concejal del sector, Sra. Botella Serrano, aludiendo a que “más asfixia el paro” y a que se trata de un problema que se utiliza para tapar otros más graves, como la crisis económica, revelan no sólo incompetencia clamorosa sino grave ignorancia o desdén hacia las tareas que la conciernen.


Y es que, según el Real Decreto 1073/2002 (de 18 de octubre), se asigna a las Comunidades Autónomas la responsabilidad de garantizar la calidad del aire en sus respectivos territorios, salvo en el caso de la ciudad de Madrid donde esta función compete estrictamente al Ayuntamiento, debido a la existencia de instrumentos de medición instalados con anterioridad a la promulgación de la Directiva Comunitaria sobre la mejora de la calidad del aire en las ciudades europeas.


Aunque dicha Directiva data del año 1996 (96/62/CE), su transposición íntegra al ordenamiento español aún no se ha llevado a cabo. Ha habido por parte de la Administración del Estado una clara negligencia en este sentido, que ha motivado sentencias condenatorias hacia España. Quizá por esa razón, de forma paliativa, se ha optado por aplicar las Directivas secundarias que emanan de aquélla (1999/30/CE, 2000/69/CE, 2002/3/CE y 2004/107/CE), centradas sobre todo en el establecimiento de los límites fijados para los diferentes contaminantes.


La insuficiencia y la lentitud siguen marcando la pauta en este sentido. Baste recordar que la última de las Leyes aprobadas en España sobre la cuestión - Ley 34/2007 de Calidad del Aire y Protección de la Atmósfera – carece aún del indispensable desarrollo reglamentario. Y, para rizar aún más el rizo, señalemos que la Directiva 2008/50/CE, donde se ordena y sistematiza el sistema regulador existente hasta entonces y que pone al día los procedimientos y cálculos de medición, debiera haber sido incorporada a la legislación española en junio de 2010. Al no haberse llevado a cabo todavía, la UE ha abierto el correspondiente procedimiento de infracción al Estado español.

Ante esta situación no estaría de más realizar una consulta del informe sobre la Calidad del Aire de las Ciudades Españolas. Clave de Sostenibilidad Urbana, realizado por el Observatorio de la Sostenibilidad, cuando Cristina Narbona era responsable del Ministerio de Medio Ambient

Sin duda, un paso adelante en esta dirección ha sido el dado por la aprobación en el Consejo de Ministros de 4 de noviembre de 2011 del Plan Nacional de Calidad del Aire.


domingo, 9 de enero de 2011

La Naturaleza agredida siempre pasa factura: la erosión de El Limonar de Málaga

Según el Plan de Prevención de Avenidas e Inundaciones (Junta de Andalucía, 2002), en la región andaluza existen 428 puntos de riesgo. El problema afecta al 56 por ciento de los municipios andaluces y al 60 % de la población

Cuando la catástrofe natural afecta a un territorio, la gravedad de sus manifestaciones se acentúa allí donde las intervenciones humanas no tienen en cuenta, con la debida capacidad de prevención y cautela, los niveles de riesgo existentes. La Naturaleza es hermosa. Espectacular, nunca dejará de sorprendernos, pero también es cierto que sus elementos van asociados a amenazas e impactos que provocan destrucción y, en ocasiones, gravísimas pérdidas de las que no están ausentes las vidas humanas. Experiencias reveladoras de la tragedia las tenemos por doquier y basta con analizar en profundidad cualquiera de ellas para percatarse de hasta qué punto la modificación irracional de los procesos naturales, siempre bajo la égida de la codicia, de la falta de escrúpulos y de la irresponsabilidad que conlleva la visión de los rendimientos a corto plazo en detrimento de lo que haya de suceder en el futuro, acaba pasando factura inexorable. La perspectiva aberrante del “pan para hoy y hambre para mañana” tan letal como la que plantea que “el que vengas atrás que arree” ocasiona los problemas que todos conocemos y que se reiteran aquí y allá como si las advertencias detectadas no sirviesen para nada.


Las fuertes lluvias que este invierno han afectado a Andalucía han traído consigo destrucción, dolor y sentimiento de impotencia para las numerosas comunidades afectadas. La tragedia vivida en la ciudad sevillana de Écija, que ha padecido nada menos que cinco inundaciones en tres meses, y de la que tampoco se han visto libres otros núcleos del Valle del Guadalquivir, como Aguilar de la Frontera, Bujalance o Lora del Río, entre otros muchos, requiere un estudio a fondo de los motivos que explican la magnitud de la catástrofe ante el convencimiento de que seguramente tiene que ver con actuaciones que, producto de los comportamientos antes mencionados, nunca se plantearon qué podía ocurrir si las aguas alcanzaran el nivel que han alcanzado, algo nada improbable en un país como España tan expuesto a las irregularidades pluviométricas a lo largo de su historia.


Y es que cuando la investigación resulta rigurosa, las conclusiones no tardan en aflorar. De ahí la referencia que considero pertinente a propósito de las observaciones apuntadas por el Dr. José Damián Ruiz Sinoga, profesor de Geografía Física de la Universidad de Málaga, que ha puesto en evidencia los efectos desestabilizadores que desde el punto de vista natural está ocasionando la construcción de una urbanización de alto standing en la zona de El Limonar, próxima a la capital malagueña. En ella este profesional de la Geografía ha llevado a cabo un serio trabajo de campo, que ha puesto al descubierto resultados demoledores. He tenido conocimiento del tema a través de la prensa y lo traigo aquí a colación por dos motivos: porque es un ejemplo representativo de lo que pasa cuando no se valoran adecuadamente las características del territorio y porque es al tiempo una prueba fehaciente de la utilidad del trabajo bien hecho por parte de los geógrafos.



viernes, 24 de diciembre de 2010

América Latina sufre un grave deterioro ambiental: así lo refleja el Atlas elaborado por Naciones Unidas


El pasado 13 de diciembre se ha presentado en Ciudad de Panamá un documento excepcional, cuya consulta resulta obligada para quienes se interesan por los problemas ambientales y territoriales del mundo y de la época que nos ha tocado vivir. Me refiero al Atlas of Our Changing Environment, referido al espacio de América Latina y el Caribe. Es obra del organismo más cualificado para llevar a cabo tan impresionante tarea: el United Nation Environment Program / PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente), que anualmente presenta sus interesantes y valiosos informes sobre la situación medioambiental del mundo, lo que le convierte en un texto de obligada referencia para el conocimiento de las tendencias y problemas que definen la situación de los ecosistemas terrestres, en un contexto de cambio estructural de las condiciones en que se desenvuelven. La minuciosidad y rigor con que analiza los casos problemáticos - un total de 65 - son notables y de una gran utilidad didáctica. Como herramienta de clase no tiene desperdicio.

El informe sobre América Latina y el Caribe merece consideración, ya que es uno de los ámbitos por el que este blog también se muestra atento. Y lo es además por la sensibilidad que provoca la constatación de la gravísima crisis ambiental que afecta al continente, debido a los impactos ocasionados por el crecimiento incesante y desorganizado de las ciudades y por la intensidad de los procesos de deforestación. En ello ha insistido con especial contundencia durante la presentación del informe la Dra. Graciela Metternicht, coordinadora del PNUMA para Latinoamérica.

Especial atención concede el informe a la pésima calidad de las infraestructuras ambientales (abastecimiento de agua, saneamiento, almacenamiento de los residuos), a la contaminación del agua y a la frecuencia y magnitud de los desastres naturales, que cobran gravedad extrema en áreas urbanas construidas sin prevención alguna, acentuando la situación de vulnerabilidad frente al riesgo y la catástrofe, con manifestaciones particularmente dramáticas en Centroamérica y el Caribe. No en vano aquí se localizan siete países que se cuentan entre los más propensos del mundo a padecer desastres naturales con impactos agravados por la ausencia de planificación que corrija o mitigue la intensidad de sus efectos.

Y, como no podía ser de otro modo, la deforestación ocupa una parte destacada dentro de este crítico y muy preocupante diagnóstico. Se calcula que anualmente la región pierde en torno a 43.500 Kilometros cuadrados de superficie boscosa, de lo que son claro testimonio lo sucedido en la Amazonía brasileña donde cada año se destruyen 7.000 kilómetros cuadrados de bosques o en Ecuador, donde la deforestación está provocando la desaparición de entre 140.000 y 300.000 hectáreas de bosque al año, especialmente en la costa, donde se ha producido "uno de los casos más dramáticos de extinción masiva de especies". Tampoco hay que olvidar la situación trágica en que se encuentra Argentina, como consecuencia del deterioro erosivo que, debido a las prácticas agroganaderas, sufren más de 60 millones de hectáreas.

Y, como colofón, el informe emite de nuevo una contundente señal de alarma respecto a las tendencias observadas en las acumulaciones glaciares, bien expresivas en el caso de Chile, el de mayor relevancia superficial en este bien de interés ambiental (22.000 km2), pese a que el 87% acusaba evidentes retrocesos, un 7% se encontraba estable y sólo un 6% presentaba ligeros avances.


La consulta de este Atlas, bien diseñado y estructurado, resulta muy aleccionadora.


lunes, 25 de octubre de 2010

SEVERN: un documental riguroso sobre la gravedad de los impactos ambientales y sus alternativas



-->
Cuando el documento cinematográfico nos acerca a los hechos reales, con todo el poder de persuasión de que son capaces de ofrecer la imagen bien hecha y el guión sólidamente construido, la proximidad a los objetivos que se persiguen crece a medida que transcurre la filmación. Siempre habrá que felicitar a los realizadores que ponen esfuerzo, inteligencia y sensibilidad en la denuncia, a través del cine, de los problemas que afectan a nuestro planeta y a las sociedades que lo habitan. Su valor educativo resulta incuestionable, por más que la difusión de este tipo de documentos sea lamentablemente restringida.

Por esa razón, doy a conocer, y con un aplauso, el excelente documental dirigido por Jean-Paul Jaud y que ha sido presentado en la Sección "Tiempo de Historia" de la 55 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid. Lo he visto esta tarde y debo admitir que me ha impresionado, por su contenido y por la forma de presentarlo. Lleva por título SEVERN. La voz de nuestros hijos. Hace referencia al nombre de la protagonista, Severn Suzuki, una mujer de origen canadiense, que, siendo una niña de 12 años, llamó la atención de los dirigentes del mundo con su impresionante alegato a favor de la conservación del medio ambiente en la Cumbre de la Tierra, celebrada en Rio de Janeiro en junio de 1992. Con imágenes de aquella intervención, la protagonista vuelve a plantear, casi veinte años después, las mismas inquietudes que motivaron su alegato de entonces, poniendo al descubierto lo poco que se ha hecho para mejorar el tratamiento que se da a los paisajes y a los recursos naturales. Es un aldabonazo a las conciencias y una llamada a la cordura y a la sensibilidad en pro de unas prácticas y modos de actuación que corrijan los enormes impactos que desnaturalizan la Naturaleza.


Lo interesante del documento es que no se limita a consideraciones generales, más o menos sabidas y reiteradas. Desciende a los hechos concretos, a experiencias tan bien seleccionadas como elocuentes, donde se contraponen las agresiones con las buenas prácticas: en Japón, en Francia, en Córcega y, especialmente, en la costa canadiense del Pacífico. Un muestrario de situaciones diversas en el espacio, que revelan la dimensión generalizada de los impactos ambientales para, denunciándolos y poniendo de relieve sus niveles comprobados de gravedad, acabar transmitiendo la idea de que sólo el conocimiento de los factores a que obedecen y los riesgos que ocasionan pueden permitir alentar la idea de que otro mundo es posible.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Las lecciones de la catástrofe ambiental de Hungría: otra manifestación más de un problema irresuelto


La gravísima catástrofe humana y medioambiental provocada en el impresionante complejo metalúrgico de Ajka (Hungría) por la rotura el 4 de octubre de 2010 de la balsa que almacenaba los residuos de la planta de fabricación de aluminio, propiedad de la empresa Magyar Aluminium, localizada al oeste del país, y que ha traido consigo el vertido incontrolado de un millón de metros cúbicos de lodos tóxicos, ha puesto en evidencia los altísimos niveles de riesgo a que se ven expuestas las áreas situadas en las proximidades de los lugares de almacenamiento de los residuos minero-industriales, aunque su impacto adquiera mayor amplitud en función de los procesos difusores favorecidos por las corrientes de agua, tanto superficiales como subterráneas, que extienden sobremanera el área de incidencia, alcanzando extremos que resulta difícil evaluar hasta bastante tiempo después de transcurrido el accidente.


Se trata de un problema universal, asociado a los riesgos inherentes a las explotaciones mineras, cuyo conocimiento y valoración dista mucho aún de ofrecer el rigor necesario, con la consiguiente repercusión en la calidad de las medidas preventivas. Lo ocurrido en Hungría, que recuerda a la tragedia sucedida en la presa asociada a la mina de piritas de Aznalcóllar (Sevilla) en 1998, es una demostración fehaciente de las limitaciones de que aún adolecen los mecanismos de control y vigilancia que se presume debieran implicar en la Unión Europea medidas de actuación frente al riesgo, cuya amenaza es permanente, en consonancia con la consideración que tradicionalmente ha merecido la protección ambiental a través de un amplio arsenal de Reglamentos y Directivas.


Sorprende, efecto, que después de Aznalcóllar se haya tardado ocho años en poner en vigor una Directiva decididamente abocada a afrontar un problema letal en el territorio, con efectos potenciales de extremada gravedad. Los pasos dados hasta la aprobación de la Directiva 2006/21/ de 15 de marzo sobre la gestión de los residuos de industrias extractivas pone fin a un periodo de tibieza e insuficiencias disciplinarias sobre este tipo de riesgo, de lo que adolecían las Directivas anteriores: la 96/82, promulgada a raiz del accidente de Seveso y la 2004/35 sobre responsabilidad medioambiental.


Las disposiciones de la Directiva de 2006 son claras cuando señalan que “es necesario establecer requisitos mínimos para prevenir o reducir en la medida de lo posible cualquier efecto adverso sobre el medio ambiente y la salud humana derivado de la gestión de residuos de las industrias extractivas, tales como los residuos de extracción y tratamiento (los residuos sólidos o lodos que se generan tras el proceso de tratamiento de los minerales mediante una serie de técnicas), la roca estéril y los terrenos de recubrimiento (el material que se mueve en una operación de extracción para acceder a un yacimiento mineral, también durante la fase de desarrollo previa a la producción) y la tierra vegetal (la capa superior del suelo)”.


Sin embargo, el plazo previsto para la trasposición a los ordenamientos respectivos se amplia hasta el 1 de mayo de 2012, fecha en la cual “los Estados miembros garantizarán que cualquier instalación de residuos a la que se haya otorgado una autorización o que esté ya en actividad el 1 de mayo de 2008 sea conforme a las disposiciones de la presente Directiva”.



Diario PÚBLICO. 8.10.2010



Diario EL PAIS. 16.10.2010


Lo sucedido en el pais centroeuropeo constituye, pues, una dramática llamada de atención, que revela una estrategia demasiado dilatoria respecto a las cautelas a adoptar ante una amenaza de riesgo letal y al tiempo la persistencia de un problema de enorme magnitud y gravedad en la tipología de los riesgos naturales y ambientales, objeto de estudio minucioso y solvente en la tesis doctoral realizada en el Departamento de Geografía de la Universidad de Cantabria por Maria Isabel Fernández Garrido.


En ella se presta atención, entre otras interesantes cuestiones, al problema que nos ocupa y que en España reviste una considerable dimensión. Utilizando datos del Instituto Geológico y Minero de España, el diario Público ha editado en su número de 8 de octubre de 2010 una elocuente información, en la que se señala la importancia de los residuos minerales por provincias, distribuidos en 7.096 instalaciones para depósitos procedentes de la extracción minera (industriales aparte), de las que 909 son de grandes dimensiones. No hay que olvidar tampoco que de las 524 que se hallan en situación de abandono, sólo 54 han sido objeto de medidas de restauración. Ejemplo de ello lo ofrece el trabajo llevado a cabo en este sentido en la balsa de las minas de la compañía Rio Tinto en el municipio gallego de Touro, considerada como una operación de buena práctica medioambiental.


sábado, 4 de septiembre de 2010

La desigual protección de los espacios polares: graves amenazas se ciernen sobre el Ártico

El Polo Norte codiciado


Los espacios polares constituyen ámbitos naturales de gran importancia en la estructura de la biodiversidad natural y en la preservación del equilibrio climático de la Tierra. Son áreas particularmente sensibles a los impactos de las actividades humanas y siempre han sido percibidos como lugares a preservar tanto por su riqueza ambiental como por las implicaciones que derivarían de su alteración para el conjunto del planeta. Plenamente justificado está, por tanto, el interés que deben merecer las directrices que orientan las actuaciones llevadas a cabo en los extremos helados de la Tierra, pues su valor trasciende sin duda al estricto ámbito de referencia.


De 1959 data la firma en Washington del Tratado Antártico - un "Tratado de paz y cooperación" - suscrito por 12 países, a los que después se han sumado mucho más, hasta abarcar una relación de 46, entre ellos España. Desde el principio el Polo Sur se concibió como un espacio de interés mundial, ajeno a los conflictos de intereses entre Estados y como un compromiso ambiental de escala planetaria, dado el valor de los procesos naturales que en él tienen lugar. El Tratado ha sido contundente en la prohibición de que en el área se lleven a cabo investigaciones relacionadas con el armamento nuclear y en el establecimiento de los criterios aplicados al desarrollo de la labor científica por parte de los países con instalaciones destinadas a este fin. Posteriormente, y en coherencia con esta línea, se adoptó en Madrid, en 1991 el Acuerdo de Protección Ambiental, que considera a la Antártida como Área de Conservación Especial, obligando a los países implicados a una estricta regulación de las actividades realizadas, que han de ser objeto de evaluación regular e información abierta, con el fin de impedir todo riesgo de impacto o actuaciones lesivas para el entorno. En suma, se ha llegado en este caso a la configuración de un potente y efectivo sistema de protección (Antartic Treaty System) que supone una garantía sólida desde el punto de vista científico, técnico y político.


En cambio, numerosas y graves son las amenazas que afectan la preservación ambiental del Ártico, la zona de la Tierra más sensible al calentamiento global. Bastaría recordar el propósito de la reunión mantenida en mayo de 2008 en Groenlandia por Rusia, Estados Unidos, Canadá, Noruega y Dinamarca, motivados por un objetivo común: la negociación para llevar a cabo una distribución de las áreas de influencia en el Polo Norte, ante la posibilidad de que el aprovechamiento de sus recursos energéticos y mineros pudiera ser potenciado al amparo de las interesantes perspectivas propiciadas por la situación del mercado (competitividad de precios) y por la reducción de la masa helada que hasta ahora habia constituido un obstáculo a los trabajos de prospección.


Es así como de la fiebre del oro que históricamente atrajo a miles de personas a los territorios cercanos al Polo Norte se ha apoderado de las grandes empresas en nuestros días la obsesión por hacerse con las reservas de gas natural y petróleo que, equivalentes a cerca de la cuarta parte de las que aún quedan por descubrir, se localizan en el Ártico. Dos grandes perforaciones han sido ya acometidas por la firma escocesa Cairn Energy en la costa de Groenlandia con total aquiescencia de los responsables políticos de la isla. Únicamente Greenpeace ha manifestado hasta ahora su oposición a tal iniciativa. Se echan de menos otras voces muy beligerantes no ha mucho contra el calentamiento global.


Fuente: Agencia Gubernamental Americana de Investigación Geológica


El proceso de explotación a gran escala está aún en sus inicios pero todo parece indicar que, dependiendo de la coyuntura económica, su desarrollo no es alejado en el tiempo. En este contexto, y a diferencia de lo que sucede en el Polo Sur (aunque también en este caso surgen advertencias respecto al incremento de la corriente turística que afecta al área), da la impresión de que la existencia del Consejo Ártico, creado en 1996 y del que forman parte los ocho países cuya plataforma continental enlaza con el Polo Norte, no va a introducir los mecanismos de salvaguarda y protección, de carácter restrictivo, aplicados en el caso de la Antártida. Más bien se ha limitado a respaldar no tanto las investigaciones científicas de carácter conservacionista como los estudios de valoración de los recursos existentes y de las posibilidades abiertas para el desarrollo de la navegación en un territorio donde el deshielo propicia la apertura y continuidad de rutas marítimas rentables. Todo parece indicar que para el Polo Norte la suerte está echada ante la indiferencia de la comunidad internacional.




viernes, 23 de abril de 2010

La Amazonia como gran espacio hidroeléctrico: la presa de Belo Monte, la tercera del mundo, ya ha sido licitada en Brasil

Localización de la presa de Belo Monte en el rio Xingu

La producción de energía, entendida como respuesta al incremento de la demanda y a las expectativas de su progresión creciente, se ha convertido en un objetivo primordial de política pública que está por encima de las ideologías. Desde el poder nunca se han cuestionado – al menos que yo sepa – las grandes actuaciones encaminadas a la construcción de las infraestructuras necesarias para que la obtención de electricidad no sufra menoscabo alguno ni plantee problemas – reales o hipotéticos – de insuficiencia ante la evolución del consumo. Tan poderosos son los argumentos a favor de su condición de sector estratégico para la soberanía y el desarrollo internos como su capacidad para fortalecer la balanza comercial, atendiendo necesidades ajenas, que cualquier gobierno asume lo que ello significa, anteponiéndolo a cualquier otro tipo de consideraciones, obviamente motivadas por el espectacular impacto que una obra de estas características trae consigo.

A punto de finalizar su mandato, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se ha decantado sin reserva alguna a favor de la construcción de la presa de Belo Monte, en el río Xingu, en el estado de Pará, en el corazón de la Amazonia. LLamada a ser la tercera instalación hidroeléctrica mayor del mundo (tras la de las Tres Gargantas en China y la Itaipú en la frontera Brasil-Paraguay), su potencia instalada asciende a 11 GW (esto es, con capacidad para producir 11 mil megavatios/hora) y su entrada de funcionamiento está prevista en 2015. No es una iniciativa nueva. Comenzó a plantearse en los años 70, cuando la sensibilidad ambiental era reducida y la política brasileña estaba marcada por la dictadura, pero la presión internacional la detuvo hasta que el gobierno actual la ha rescatado en el contexto de sus propósitos por convertirse en una de las principales economías del mundo.

Principales áreas de abastecimiento de la energia producida en Belo Monte

Este proyecto, cuya inversión se estima en 10.500 millones de dólares, ha sido ya adjudicado al consorcio Norte Energía, bajo el control mayoritario de la empresa estatal Compañía Hidroeléctrica Sao Francisco, y al que pertenecen otras siete firmas del sector de la construcción. Esta iniciativa forma parte de un ambicioso plan de acción energética de Brasil que al tiempo contempla la construcción de las hidroeléctricas de Santo Antonio, Jirau y Estreito más el espectacular complejo Tapajós, que el propio presidente ha definido como “una revolución en el sistema de producción de energía hidroeléctrica”.

Analizar a fondo lo que esto significa excede las posibilidades de esta nota, mas es obvio que estamos ante un tema de enorme relevancia geográfica. Todos sabemos bien los impactos que provoca la construcción de un embalse, causante de una modificación integral del espacio, ya que todos sus elementos – humanos y naturales – experimentan una transformación de extraordinaria envergadura a la par que irreversible, lo que sin duda ha de ser impresionante cuando la lámina de agua ocupe los 500 Kms cuadrados previstos.

Tierras indígenas inundadas por la construcción de la presa


Un espacio transformado

Sin embargo, las reacciones no se han hecho esperar. Y han venido fundamentalmente de las comunidades afectadas, que han mostrado un rechazo frontal, aun a sabiendas de que sus posibilidades son escasas. Han contado con el apoyo explicito de James Cameron, el celebrado director de la película Avatar (premonitoria en este sentido), quien ha afirmado en Brasil que la presa es un desastre ecológico sin paliativos y que supone una amenaza gravísima a los equilibrios ambientales de la región amazónica. No deja de ser un apoyo testimonial, que apenas ha sido secundado en un momento que permanece indiferente – salvo la protesta efectuada en Brasilia por Greenpeace- a este tipo de actuaciones. Al menos hasta ahora.






Una pregunta que se impone: ¿qué magnitudes alcanzan los costes ambientales del desarrollo en los llamados paises emergentes?. Ya saben, los BRIC (Brasil, Rusia, India y China)


martes, 2 de marzo de 2010

Las inundaciones de la costa atlántica francesa: lo que pasa cuando no se tienen en cuenta las lecciones de la Geografía y de la Historia


La urbanización galopante de La Faute-sur-Mer et de L'Aiguillon-sur-Mer, los dos municipios del departamento francés de la Vendée más afectados - junto al de Charente-Maritime y Vienne - por la tormenta Xynthia (28.2.10) comenzó en los años sesenta y continuó a un ritmo desenfrenado en los noventa. Jean Renard, profesor de Geografía en la Universidad de Nantes y especialista en el litoral de la región, ha señalado que “hace 50 años estos espacios, regularmente inundados, eran terrenos comunales, que se alquilaban a los agricultores para, a cambio de una pequeña renta, utilizarlos como área de pasto para el ganado”. Asimismo en ellos se cultivaban patatas, flores e incluso algo de vid. Aleccionados por la experiencia, los campesinos conocían los risgos y los peligros de las inundaciones y sólo construían sobre islotes elevados, como el del viejo núcleo de L’Aguillon o el montículo de la Dive, siempre evitados por las aguas.

Urbanizaciones de La Faute-sur-Mer el 1 de Marzo de 2010

Más allá de la memoria humana, y sin remontarnos a la época romana en que había sectores totalmente marinos, las investigaciones del historiador Jean-Luc Sarrazin han mostrado que en la Edad Media estas zonas litorales estaban sometidos a bruscos accesos del mar, con fuertes mareas y tempestades que elevaban la cota del agua por encima del metro y medio, es decir, de la misma entidad que las que han sorprendido a los habitantes actuales el sábado 27 de Febrero de 2010.

La brutal expansión de la urbanización a partir de los años sesenta ha eliminado esta forma de aprovechamiento respetuosa con los caprichos de la naturaleza, a medida que los Ayuntamientos, a menudo dirigidos por comerciantes y artesanos, han transformado estas tierras agrícolas en terrenos para construir sin fijar límite alguno a la presión de los promotores inmobiliarios. En apenas veinte años, La Faute, L'Aiguillon y los municipios adyacentes han sido lotificados en parcelas de 400-500m metros cuadrados para construir casas bajas al estilo de la Vendée. Son edificaciones aptas para satisfacer la demanda de un turismo masivo pero más vulnerables que los grandes inmuebles que bordean Saint-Jean-de-Monts ou les Sables-d'Olonne. Como afirma el geógrafo Jean Renard, "con residencias secundarias de dos a treces veces más numerosas que las viviendas principales y campings transformados en « mobile homes » el litoral se ha convertido en un lugar ocupado por personas jubiladas de clase media baja ».

Rotura de los diques de contención en Saint-Martin-de Ré

Se trata de una costa muy inestable, de una extrema fragilidad, que pone en evidencia cómo todo el bajo valle del Lay, sobre el que se encuentran los dos municipios más afectados por el Xynthia, constituye un litoral muy dinámico que no cesa de avanzar. La aprobación en 2007 de un plan de riesgos ha constatado que numerosas construcciones se encuentran en zona inundable, así como el hecho de que las instalaciones dedicadas al cultivo del mejillón y de la ostra no hacen sino fragilizar aún más los terrenos.

Información suministrada por Brigitte Perucca en la edición de Le Monde Electronique



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...