Este blog pretende contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura y de la sensibilidad territorial ante las múltiples manifestaciones de agresión y deterioro a que se ven sometidos los paisajes como consecuencia de actuaciones frecuente y deliberadamente insensibles con la calidad y los recursos que los identifican.


Desea significar el compromiso de la Geografía y de los geógrafos con la defensa de la calidad de los territorios
y

de las buenas prácticas en el ejercicio de la acción pública y en sintonía con los objetivos y principios contemplados

en el Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio.


Planteado también con fines didácticos, se concibe como un documento aplicable a la docencia, así como un espacio de encuentro, comunicación y debate con los estudiantes y profesores de Geografía, y con quienes se interesen

por la evolución y los métodos de esta disciplina, por la utilidad e importancia de la información geográfica,

por su dimensión aplicada y por las políticas relacionadas

con la Ordenación, el Gobierno y el Desarrollo del Territorio.


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martes, 27 de marzo de 2012

La Ordenación del Territorio en Angola: un baluarte de la cooperación portuguesa en Africa

Bien poco se conoce de las estrategias de ordenación y desarrollo territorial desplegadas en el continente africano. El sesgo académico a favor del estudio e interpretación de lo que desde esa perspectiva sucede en Europa y en América Latina ha relegado a un segundo plano una realidad nutrida de experiencias que no conviene pasar por alto. Y ello por dos razones que considero justificadas: porque amplía el horizonte de las políticas concebidas en este sentido, lo que contribuye a enriquecer el panorama tanto en función de los hechos analizados en concreto como de la estimación comparativa que, a mayor escala, pudiera hacerse; y porque aporta dimensiones muy interesantes a la hora de valorar las características del contexto en que se produce, los factores que lo motivan y los condicionamientos a que se enfrenta.
De ahí la atención que sin duda suscita la importancia que se concede a la Ordenación del Territorio en el marco de los programas de cooperación establecidos entre Portugal y Angola, ese inmenso país del África austral que fue colonia portuguesa durante siglos hasta acceder a la independencia – tras una guerra dilatada con la metrópoli – en 1975, tras la cual se inició una atroz guerra civil que no concluyó hasta 2002.

En la actualidad Angola se ha convertido en una tierra de promisión para un sector importante de la sociedad portuguesa que, lacerado por la crisis y por los efectos de la intervención a que su economía está sometida, vuelve la mirada hacia la antigua posesión ultramarina, a la búsqueda de unas posibilidades de vida que no encuentra en el país ibérico. No sorprende, por tanto, ese empeño de Portugal por afianzar los vínculos que le unen con Angola, por más que, en realidad, respondan más a evocaciones de carácter histórico-cultural que propiamente económicas, máxime cuando todas las comprobaciones abundan a favor de la fortísima presencia alcanzada por China en Angola, que en muy pocos años se ha convertido en una de sus principales plataformas de afianzamiento en África.


Por esa razón tiene interés, a mi juicio, el marco de perspectivas que pudiera abrirse a raíz del desarrollo del protocolo de colaboración en materia de iniciativas e inversiones relacionadas con la Ordenación del Territorio, formalizado en 2010 y que dos años después, en marzo de 2012, se reactiva, con el propósito de mantener vivo el empeño a favor de una relación que los portugueses no quieren ver desvaída. A nadie se le oculta que dicha estrategia no es ajena al escenario de oportunidades susceptibles de abrirse a medida que adquieran concreción práctica y material los objetivos contemplados en el programa “Angola 2025”, concebido como un ambicioso Plan Estratégica referido al conjunto del Estado, en el que, como no podía ser de otro modo, se preven importantes operaciones de transformación espacial, entre las que se contempla la creación de nuevas ciudades, la recuperación de espacios de interés histórico, la protección de áreas ecológicamente sensibles y, por supuesto, la construcción de infraestructuras de toda índole.

Visto de este modo, asistimos a la configuración de un panorama muy ilustrativo desde el punto de vista geográfico sobre el alcance de la cooperación entre Europa y Africa, fielmente ejemplificado por la proyección portuguesa, interesada en hacer de la “Ordenación del Territorio” un argumento de afianzamiento en un país al que le unen fuertes vínculos históricos y que actualmente se ha convertido en uno de los cauces neutralizadores de la fuerte crisis en que aparece sumida la nación que siempre hizo de Africa la expresión de sus deseos para dejar de ser considerado “um pais pequeno”.




sábado, 10 de diciembre de 2011

Se concede a GRAIN el Nobel Alternativo


La organización GRAIN, dedicada, entre otros fines, a la defensa de los pequeños agricultores frente a las compras y alquileres masivos de tierra que están teniendo lugar en numerosos países del sur (Africa y Latinoamérica, fundamentalmente) ha sido reconocida con el Right Livelihood Award 2011, al que se considera como el Premio Nobel Alternativo.

Pero no sólo la labor de GRAIN se centra en el aspecto señalado, como ha puesto en evidencia en el discurso de aceptación del Premio. Su lucha, constante, inteligente y necesaria, se encamina también en la dirección que aboga por controlar la expansión de la agricultura transgénica y por la puesta en cuestión de las actividades agrarias con mayor impacto ambiental. La defensa de la soberanía alimentaria y de la sostenibilidad en el aprovechamiento de los recursos marcan sus estrategias más significativas. Es un nombre que conviene conocer y seguir de cerca. Y conviene hacerlo cuando se adquiere conciencia de los impactos provocados por las adquisiciones o alquileres masivos de tierra en los países del Sur, como bien pone de manifiesto este documento recogido por Le Monde Diplomatique:

viernes, 2 de abril de 2010

Ordenar el territorio en África: una reflexión y un desafío hacia el futuro


No es frecuente encontrar obras que nos aproximen a lo que significa, y de qué manera se concibe, la Ordenación del Territorio en los países hoy llamados “en vías de desarrollo”, aunque su estado real se corresponda más bien con los rasgos característicos del subdesarrollo. Las referencias africanas son, en este contexto, aún más escasas, o, si se quiere, menos desconocidas, ya que comúnmente somos proclives a entender que la intervención programada sobre el territorio es propia de una situación en la que la fortaleza de lo público establece las pautas a seguir de acuerdo con los patrones que orientan la decisión en el sentido más conveniente para la sociedad, el desarrollo y la calidad del espacio en el que ambos se sustentan y organizan. No olvidemos que, cuando lo público se debilita, la propia razón de ser de la ordenación del territorio, y sus implicaciones más beneficiosas, se encuentran sensiblemente resentidas.

De ahí el interés que sin duda tiene la alusión a las aportaciones que nos llegan de escenarios inhabituales en el debate, como es la realizada por Toumany Mendy, prestigioso intelectual senegalés, que acaba de publicar en L’Harmattan un libro que parece oportuno destacar. Con el título "Aménagement du territoire et intégration sous-régionale ouest-africaine", realiza un interesante diagnóstico sobre los resultados obtenidos del proceso de descentralización llevado a cabo en Senegal a mediados de los ochenta, poniendo en evidencia los problemas a que se han enfrentado las administraciones locales para asumir los desafíos que tal iniciativa llevada consigo y poner en marcha estrategias de desarrollo local efectivas. A su juicio “el éxito de la descentralización depende de los comportamientos de las partes implicadas: justicia social, consolidación de las iniciativas solidarias, apertura de los servicios públicos a la implicación de los usuarios”. Acostumbrados a oír estas reflexiones en Europa o en América Latina, no carece de interés la resonancia que, al parecer, han adquirido también en algunos países africanos.

Y es precisamente en esta línea donde cobra valor la observación que Mendy realiza cuando afirma que “apoyándonos en una relectura de la historia colonial que ha traído consigo la balcanización del continente negro sin ninguna consideración de las realidades sociales, culturales y etnolingüísticas, la ordenación del territorio se presenta, más allá de sus aspectos económicos, como uno de los principales vectores del acercamiento de los pueblos africanos que condiciona el futuro de la Unión africana”.

Planteada esta reflexión en el año en que se conmemora el medio siglo de la independencia de muchos países africanos, no cabe duda de que asociar el porvenir de África a los principios y objetivos de la Ordenación del Territorio supone, en mi opinión, una idea que no puede ser pasada por alto.


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