Este blog pretende contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura y de la sensibilidad territorial ante las múltiples manifestaciones de agresión y deterioro a que se ven sometidos los paisajes como consecuencia de actuaciones frecuente y deliberadamente insensibles con la calidad y los recursos que los identifican.
de las buenas prácticas en el ejercicio de la acción pública y en sintonía con los objetivos y principios contemplados
en el Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio.
Planteado también con fines didácticos, se concibe como un documento aplicable a la docencia, así como un espacio de encuentro, comunicación y debate con los estudiantes y profesores de Geografía, y con quienes se interesen
por la evolución y los métodos de esta disciplina, por la utilidad e importancia de la información geográfica,
por su dimensión aplicada y por las políticas relacionadas
con la Ordenación, el Gobierno y el Desarrollo del Territorio.
domingo, 6 de octubre de 2013
La tierra se rebela cuando se siente agredida
martes, 28 de mayo de 2013
Tres nuevas Reservas de la Biosfera en España
jueves, 5 de abril de 2012
El proyecto de Vegas Sand en España: ¿Hacia un modelo de país-casino, hacia la creación de nuevo paraíso fiscal o hacia otra iniciativa ilusoria más?

martes, 14 de febrero de 2012
Abrir la Custodia del Territorio a la colaboración ciudadana

La participación en actividades relacionadas con el conocimiento del territorio y la defensa de la calidad de sus valores ambientales y patrimoniales se ha convertido en una tarea que trasciende de la mera curiosidad científico-cultural para convertirse en una iniciativa plena de compromiso cívico. De ahí la importancia merecida por los proyectos que tienen que ver directamente con la salvaguarda de los elementos territorialmente más valiosos.
Me limito en esta ocasión a hacerme eco de la información recientemente recibida de uno de los responsables de la Plataforma de Custodia del Territorio - una iniciativa de la Fundación Biodiversidad - a propósito de la ejecución del programa LANDLIFE, dirigido por la Red Catalana y cuya finalidad consiste en difundir en Europa el conocimiento de la “custodia del territorio y de su utilidad como herramienta de conservación”, a fin de lograr una implicación directa de la ciudadanía, de los propietarios del suelo y de las organizaciones empeñadas en defender la conservación de la naturaleza y de los bienes que la significan.
Se trata, en otras palabras, de impulsar la motivación social en un aspecto tan sensible, en cuya defensa todas las voces son pocas. De ahí le conveniencia de no desaprovechar la oportunidad que brinda la respuesta del cuestionario abierto (hasta el día 17 de febrero) y con el que se trata de implicar a la ciudadanía en la mejora del conocimiento y el estado de desarrollo de la custodia del territorio en Europa. Y, aunque no es una iniciativa muy arraigada en España, no se debe pasar por alto, y precisamente por ello, aquéllas que revelan la sensibilidad de quienes las llevan a cabo y sus efectos, de lo que bien puede ser ejemplo la acometida en el municipio extremeño de Almendralejo.
jueves, 14 de julio de 2011
Malos tiempos para las sensibilidades y las cautelas ambientales
Corren malos tiempos para la sensibilización ambiental.
Pero, ¿es que los ha habido buenos alguna vez? Cuando la euforia inmobiliaria sacudía al país por los cuatro costados, todos tuvimos ocasión de comprobar con qué desidia y desconsideración se trataban las cuestiones relacionadas con los impactos provocados. Cuando llega la crisis, las prioridades son otras y encaminan sus miradas hacia la solución de las emergencias que conmocionan a la sociedad, relegando a un segundo plano aquellos objetivos que cualitativamente contribuyen a la mejora de las condiciones en las que se desenvuelve la vida de una sociedad.
En uno u otro caso, el territorio es la víctima, el problema desatendido, el valor menospreciado. Por tanto, duele, aunque no sorprenda, lo que certeramente se denomina "la crónica de una decepción". No pintan bien los balances que proporciona el conocimiento de la situación en que se encuentran los Informes de Impacto Ambiental ni las Memorias requeridas en los procedimientos de Evaluación Ambiental Estratégica del planeamiento urbanístico.
Y, por otro lado, no parecen desacertadas las reflexiones que insisten en la necesidad de fortalecer el enfoque crítico aplicado a los instrumentos esgrimidos políticamente como expresión de una voluntad a favor de la calidad ambiental del territorio. La experiencia acumulada de las Agendas 21 ayuda a comprender que no siempre el balance ha sido tan satisfactorio como se pretendía ni los procedimientos puestos en práctica tan efectivos. Las ideas sugeridas al respecto por Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona apuntan claramente en esta dirección, que no podemos ignorar.


