Este blog pretende contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura y de la sensibilidad territorial ante las múltiples manifestaciones de agresión y deterioro a que se ven sometidos los paisajes como consecuencia de actuaciones frecuente y deliberadamente insensibles con la calidad y los recursos que los identifican.


Desea significar el compromiso de la Geografía y de los geógrafos con la defensa de la calidad de los territorios
y

de las buenas prácticas en el ejercicio de la acción pública y en sintonía con los objetivos y principios contemplados

en el Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio.


Planteado también con fines didácticos, se concibe como un documento aplicable a la docencia, así como un espacio de encuentro, comunicación y debate con los estudiantes y profesores de Geografía, y con quienes se interesen

por la evolución y los métodos de esta disciplina, por la utilidad e importancia de la información geográfica,

por su dimensión aplicada y por las políticas relacionadas

con la Ordenación, el Gobierno y el Desarrollo del Territorio.


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sábado, 29 de julio de 2023

La tendencia al calentamiento global

 


Un gráfico tan expresivo como de necesario conocimiento. ¿Alguien duda de lo que está ocurriendo en la atmósfera? ¿Qué relación tiene con la evolución de la temperatura, la alteración de la dinámica atmosférica y el agravamiento de las catástrofes naturales asociadas al clima?

Es evidente que la ignorancia conduce al desastre, al desastre global, pues a todos afecta. Todos vivimos en el mismo planeta. No hay otra alternativa.

viernes, 26 de mayo de 2023

En contra del Pacto Verde europeo

 




Se agolpan los temas para el debate. No damos abasto para tanta novedad, convertida en una especie de sinvivir.

Cuando todo parecía encauzado, al amparo de un consenso asumido como objetivo ineludible, y ajustado a plazos bien estudiados, llega esta noticia que desestabiliza y pone en riesgo el horizonte de descarbonización previsto, obligando a replantear los instrumentos y los compromisos ante el clamor surgido en un sector clave de la política europea en contra de las iniciativas promovidas por la Unión en pro de la transición ecológica y de la lucha contra el cambio climático. El Pacto Verde peligra.
Inevitablemente surgen las preguntas que tratan de despejar la incertidumbre creada: ¿hasta qué punto la conciencia sobre la gravedad de la crisis climática es asumida por la sociedad? ¿Sigue teniendo sentido mantener las directrices a favor de un modelo más sostenible de desarrollo? ¿O estamos ante una quimera inalcanzable?
El tema es muy serio y no puede ser pasado por alto. De esto nadie ha hablado en la campaña electoral. Nadie.


viernes, 21 de diciembre de 2012

El aumento de la temperatura en la Antártida: un fenómeno comprobado

Las comprobaciones realizadas - dadas a conocer en la Revista Nature GeoScience - ponen en evidencia el proceso de calentamiento que afecta a la Antártida desde 1958, con un ascenso térmico de 2,4 grados, que supera en tres veces el experimentado en el planeta durante el mismo período. 

jueves, 2 de junio de 2011

El Ártico amenazado: una rigurosa interpretación de los conflictos espacio-ambientales analizados desde la perspectiva jurídica


La gravedad de la crisis ambiental en que se encuentra el Ártico constituye uno de los principales motivos de preocupación de quienes se interesan sinceramente por la situación ecológica del planeta. Es un problema global, al que ya he hecho alusión anteriormente y que a nadie puede dejar indiferente pues de cuanto sucede en este espacio singular dependen procesos que inciden sobre el conjunto de la Tierra y sus equilibrios ambientales. Todas las perspectivas son necesarias para aportar al tratamiento del tema la información que haga posible un conocimiento riguroso de la realidad y de las tendencias que la definen.

De ahí el interés y la utilidad que en esta confluencia de métodos y saberes posee el enfoque jurídico, ya que contribuye a esclarar el significado y el alcance de las tensiones que afectan al territorio y condicionan las formas de intervención sobre él. No en vano se trata de una cuestión que atañe plenamente al Derecho Internacional, al que hay que recurrir para comprender los conflictos surgidos a partir de la delimitación del área entre los Estados ribereños y las controversias provocadas por las apetencias de unos y otras sobre un área codiciada por su posición estratégica en las grandes rutas marítimas internacionales y por la riqueza y variedad de sus recursos naturales.

Profundizar en el significado de las delimitaciones que derivan en la presión ejercida sobre la zona constituye la base científica en la que ha de apoyarse la interpretación de los diferentes instrumentos aplicados a la protección y preservación del medio ambiente ártico, es decir, desde los promovidos por la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar y los ligados a los Convenios Internacionales para la prevención de la contaminación de las aguas del mar por hidrocarburos (OILPOL) o de la contaminación por buques (MARPOL) a los denominados de “soft law” desarrollados en el marco del Consejo Ártico y de su Estrategia de Protección Medioambiental (AEPS), adoptada en 1991 en Rovaniemi.

Todos estos aspectos son analizados con rigor y profundidad en la obra que aquí se comenta, realizada por la Doctora Ana Manero Salvador, profesora titular de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Carlos III de Madrid, responsable de una de las principales aportaciones efectuadas en España sobre este tema tan actual como polémico y de necesaria consideración. Los plantea de forma muy bien sistematizada para llegar a la crítica conclusión de que “la voluntad política de los Estados está lejos de valorar el Artico como un espacio natural a proteger”, como resultado de una “visión cortoplacista que puede afectar gravemente a la Comunidad Internacional, dado que el deshielo definitivo del Artico tendrá terribles consecuencias a nivel global”.


sábado, 4 de septiembre de 2010

La desigual protección de los espacios polares: graves amenazas se ciernen sobre el Ártico

El Polo Norte codiciado


Los espacios polares constituyen ámbitos naturales de gran importancia en la estructura de la biodiversidad natural y en la preservación del equilibrio climático de la Tierra. Son áreas particularmente sensibles a los impactos de las actividades humanas y siempre han sido percibidos como lugares a preservar tanto por su riqueza ambiental como por las implicaciones que derivarían de su alteración para el conjunto del planeta. Plenamente justificado está, por tanto, el interés que deben merecer las directrices que orientan las actuaciones llevadas a cabo en los extremos helados de la Tierra, pues su valor trasciende sin duda al estricto ámbito de referencia.


De 1959 data la firma en Washington del Tratado Antártico - un "Tratado de paz y cooperación" - suscrito por 12 países, a los que después se han sumado mucho más, hasta abarcar una relación de 46, entre ellos España. Desde el principio el Polo Sur se concibió como un espacio de interés mundial, ajeno a los conflictos de intereses entre Estados y como un compromiso ambiental de escala planetaria, dado el valor de los procesos naturales que en él tienen lugar. El Tratado ha sido contundente en la prohibición de que en el área se lleven a cabo investigaciones relacionadas con el armamento nuclear y en el establecimiento de los criterios aplicados al desarrollo de la labor científica por parte de los países con instalaciones destinadas a este fin. Posteriormente, y en coherencia con esta línea, se adoptó en Madrid, en 1991 el Acuerdo de Protección Ambiental, que considera a la Antártida como Área de Conservación Especial, obligando a los países implicados a una estricta regulación de las actividades realizadas, que han de ser objeto de evaluación regular e información abierta, con el fin de impedir todo riesgo de impacto o actuaciones lesivas para el entorno. En suma, se ha llegado en este caso a la configuración de un potente y efectivo sistema de protección (Antartic Treaty System) que supone una garantía sólida desde el punto de vista científico, técnico y político.


En cambio, numerosas y graves son las amenazas que afectan la preservación ambiental del Ártico, la zona de la Tierra más sensible al calentamiento global. Bastaría recordar el propósito de la reunión mantenida en mayo de 2008 en Groenlandia por Rusia, Estados Unidos, Canadá, Noruega y Dinamarca, motivados por un objetivo común: la negociación para llevar a cabo una distribución de las áreas de influencia en el Polo Norte, ante la posibilidad de que el aprovechamiento de sus recursos energéticos y mineros pudiera ser potenciado al amparo de las interesantes perspectivas propiciadas por la situación del mercado (competitividad de precios) y por la reducción de la masa helada que hasta ahora habia constituido un obstáculo a los trabajos de prospección.


Es así como de la fiebre del oro que históricamente atrajo a miles de personas a los territorios cercanos al Polo Norte se ha apoderado de las grandes empresas en nuestros días la obsesión por hacerse con las reservas de gas natural y petróleo que, equivalentes a cerca de la cuarta parte de las que aún quedan por descubrir, se localizan en el Ártico. Dos grandes perforaciones han sido ya acometidas por la firma escocesa Cairn Energy en la costa de Groenlandia con total aquiescencia de los responsables políticos de la isla. Únicamente Greenpeace ha manifestado hasta ahora su oposición a tal iniciativa. Se echan de menos otras voces muy beligerantes no ha mucho contra el calentamiento global.


Fuente: Agencia Gubernamental Americana de Investigación Geológica


El proceso de explotación a gran escala está aún en sus inicios pero todo parece indicar que, dependiendo de la coyuntura económica, su desarrollo no es alejado en el tiempo. En este contexto, y a diferencia de lo que sucede en el Polo Sur (aunque también en este caso surgen advertencias respecto al incremento de la corriente turística que afecta al área), da la impresión de que la existencia del Consejo Ártico, creado en 1996 y del que forman parte los ocho países cuya plataforma continental enlaza con el Polo Norte, no va a introducir los mecanismos de salvaguarda y protección, de carácter restrictivo, aplicados en el caso de la Antártida. Más bien se ha limitado a respaldar no tanto las investigaciones científicas de carácter conservacionista como los estudios de valoración de los recursos existentes y de las posibilidades abiertas para el desarrollo de la navegación en un territorio donde el deshielo propicia la apertura y continuidad de rutas marítimas rentables. Todo parece indicar que para el Polo Norte la suerte está echada ante la indiferencia de la comunidad internacional.




martes, 30 de marzo de 2010

Un documento esencial: El Informe Cambio Global España 2020. Transporte y Ciudades




“Bajo el epígrafe Cambio Global España 2020, la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid, con el patrocinio de la Fundación Caja Madrid, ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de investigación, cuyo objetivo consiste en impulsar un proceso continuado de información, anticipación y propuestas de acción sobre el Cambio Global en España con una visión de medio plazo, a fin de alimentar un debate integral, estimulado y fortalecido desde la sociedad.


Para ello se ha creado el Centro Complutense de Estudios e Información Medioambiental (CCEIM) entre cuyos objetivos figura la creación de un sistema de conocimiento/divulgación compartido en red en torno al “Cambio Global en España con el horizonte 2020/50” para lo que se programa, entre otras actividades, un proceso de trabajo acumulativo con la realización cada dos o tres años de informes y convenciones sobre los campos y temas clave"


Es importante que los geógrafos conozcan este Proyecto, centrado, en esta ocasión, en la dimensión territorial del transporte y en los modelos de gestión ambiental de las ciudades. Ambos temas se inscriben plenamente en la línea defendida por cuantos entienden que el conocimiento científico constituye el soporte esencial para el avance de la sensibilidad hacia los problemas ambientales y en pro de las buenas prácticas en los instrumentos de intervención en el territorio. Les recomiendo su lectura y su valoración, necesarias para difundirlo y abrir camino a ese debate del que tanto precisan nuestra sociedad y quienes la gobiernan.






lunes, 15 de febrero de 2010

Un interesante campo de reflexiones sobre las lógicas espaciales contemporáneas: temas para un debate abierto


Manuel Saravia, profesor de Urbanismo de la Universidad de Valladolid, nos informa en su blog de algunas de las interesantes ideas recogidas en la obra Después del neoliberalismo: ciudades y caos sistémico, coordinado por Neil Smith y editado por el MACBA y la Universitat Autònoma de Barcelona en 2009. Son reflexiones que invitan al debate también desde el enfoque que puedan aportar los geógrafos en el momento actual. Reproduzco aqui las ideas expuestas:

1. La ideología del liberalismo ha perdido su poder. Y en la práctica, también su impulso. Los factores que han contribuido a esa caída han sido la crisis asiática de 1997-99 (“dejó al descubierto su fracaso en sus propios términos económicos”), la oposición política al conservadurismo que ha triunfado en Latinoamérica (un desafío a un conjunto de ideas y prácticas económicas impuestas” hasta entonces en el continente), el movimiento antiglobalización del cambio de siglo (“dejó al descubierto la brutalidad e hipocresía del neoliberalismo”), la guerra de Irak (“que se limitó a confundir la guerra al terrorismo con los planes políticos y económicos del neoliberalismo”), y el colapso económico de 2008 (“un declive aún más pronunciado que el de 1929”). No obstante, como diría Habermas, el neoliberalismo “ha muerto pero sigue vigente”. Se encuentra “en estado de atrofia, pero su poder económico y militar aún perdura”.

2. La urbanización ha suplantado a la industrialización como un momento de la historia en la producción del espacio. Se ha cumplido holgadamente la previsión de Lefebvre de 1970, cuando escribió que “la sociedad ha sido completamente urbanizada” y anticipó el surgimiento de lo que él llamó “ciudades mundiales”. Las ciudades eran hasta ahora, ante todo, “criaturas nacionales”, operaban simultáneamente “como loci de producción y reproducción de los capitalismos nacionales”. Pero en la actualidad, “las regiones urbanas son crecientemente plataformas de producción para la economía global”. Los modelos del futuro urbano no están en Nueva York o Tokio, sino en Shanghai, Sao Paulo o Mumbai. “La señal más visible del cambio es la proliferación de grandes zonas industriales, zonas económicas y zonas de exportación especiales, invariablemente adyacentes o incorporadas a puertos y aeropuertos para facilitar el transporte”. Como también las zonas del turismo internacional de diverso tipo. La proliferación de zonas de comercio e industria asociadas a la globalización, que arrastran la construcción de grandes instalaciones e infraestructuras.

3. Se zonifica en todas las escalas y se desordena en todos los ámbitos. Los límites entre los sectores formales e informales son cada vez más borrosos. Veamos: si un grupo de mujeres trabaja en las afueras de Hanoi haciendo ropa en su casa para un distribuidor que se las vende a Walmart, “¿funcionan esas trabajadoras en el sector formal o en el informal?”. Vayamos ahora a la vivienda: “no es infrecuente encontrar un mercado de viviendas estructurado y dividido por clases en zonas anteriormente informales, de modo que algo parecido a una modesta recalificación urbanística ya se puede reconocer”. Hay una especie de pequeño plan general informal. Por otro lado, “muchos que vivían en el límite del sector informal han sido expulsados de él, y su posibilidad de ganarse la vida crecientemente exprimida”. Al mismo tiempo, algunas zonas informales “han arrebatado a la gente muchos de los terrenos abiertos aunque marginales que podrían haber sido ocupados por una agricultura marginal”.

4. El tono de la discusión pública sobre el cambio climático es peligrosamente apocalíptico. El cambio climático domina todos los debates. Y desde luego es un asunto grave: se habla de que ya es responsable de 300.000 muertes al año, y un coste de 125.000 millones de dólares al año. Pero sea como fuere, “el tono de la discusión pública sobre el cambio climático es apocalíptico”. Lo cual es raro. Porque, por ejemplo, la epidemia de malaria ya lleva “una cifra estimada de un millón de vidas al año (…) pero sólo ha generado una fracción de la preocupación” que el cambio climático, “y nada de su palabrería apocalíptica”. Smith se pregunta: ¿por qué hay tanto silencio en la izquierda referido no sólo a los detalles (y al) flujo de fondos que han recibido” los científicos, y “al contexto social de la ciencia en estos tiempos de neoliberalismo”? No se niega la importancia del cambio climático, pero sí se cuestiona la estrategia para la acción.

5. Como siempre, conviene profundizar en la información. Las ciudades “experimentarán el acechante caos de modos radicalmente desiguales”. Madrid no es Shanghai y Laos no es Los Ángeles, por ejemplo. Las distintas ciudades presentarán “diferentes mezclas de neoliberalismo y sus secuelas, diferentes combinaciones de opulencia para algunos y profundización en la pobreza para todos los demás”. La forma diversa en que se despliegue el caos y su distinto alcance en cada lugar tendrá que ver con las diferencias en las instituciones sociales, políticas y sociales, y de la manera en que respondan a los acontecimientos nacionales, y sobre todo globales. “Es importante –continúa Smith- entender la desigualdad de ese caos venidero. El caso de la piratería en las costas de Somalia proporciona un ejemplo excelente de por qué”. En Europa y Norteamérica se ha presentado la oleada de piratería de 2009 como “pura barbarie sin civilizar”, que ratificaba el estatuto de Somalia como “Estado fallido”. Pero se trata de una información sesgada e incompleta, que no revela nada de la historia y el contexto en que ha surgido esa piratería, ni del papel que han jugado algunos países occidentales, como Francia, vertiendo desechos nucleares tóxicos cerca de la costa de ese país. Las cosas, por tanto, son algo más complejas de como se nos presentan habitualmente.

6. El futuro de las ciudades es extraordinariamente abierto. Mucho más de lo que cabía presumir hace unos pocos años. De hecho se presenta “de un modo no válido una década atrás en el cenit de la hegemonía neoliberal”. El “caos sistémico” parece inevitable, pero “los resultados de ese caos no lo son. Podría ser un caos despiadado que no trae el bien, pero podría ser un caos productivo”. Podría traer represión estatal o alternativas urbanas de organización social, en cuyo caso se necesitará trabajo y organización. Los disturbios y signos de oposición creciente (de Grecia a Perú, de Francia a la China rural), no están ligados en su organización (el futuro del Foro Social Global es incierto).

7. En el discurso sobre la seguridad va a estar la clave ideológica. Conviene tener presente que cuando se inicie la coordinación de las oposiciones, “en muchas partes será desafiada a menudo violentamente por un despliegue estatal de ideologías de estricta seguridad” que presentarán a los trabajadores en huelga, inmigrantes, grupos étnicos, jóvenes airados, activistas del medio ambiente y pacifistas como potenciales terroristas. La seguridad y el terrorismo serán, posiblemente, las bazas más empleadas para contrarrestar esta naciente oposición política y social. Por tanto, se ha de tener clara la respuesta desde ese mismo campo de la seguridad urbana y global. Es preciso evitar el pánico y ese “miedo con muchas caras” que va a funcionar como “poderosa fuerza de control social”. De hecho, “cualquiera de esos errores, incrementar el pánico por la seguridad o recurrir a lo apocalíptico, tendrá el efecto de inmovilizar a toda la oposición efectiva, sea por miedo o por falta de esperanza”.

domingo, 17 de enero de 2010

La ciencia ratifica el impacto de la actividad humana en el cambio climático

Cada vez son menores, a la par que inconsistentes, las dudas que ponen en entredicho la responsabilidad de las emisiones de gases de efecto invernadero en el origen del calentamiento global, causante de las modificaciones que tienen lugar en el clima de la Tierra. El reconocimiento de la labor científica llevada a cabo por Klaus Hasselman, director emérito del Instituto Max Planck de Meteorología de Hamburgo - quien ha recibido el Premio de la Fundación BBVA 2010 en la categoría de Cambio Climático - no ha hecho sino ratificar con contundencia la relación de causalidad entre la acción humana y su impacto en una variable natural tan decisiva para el funcionamiento de los procesos naturales como es el clima.



La metodología utilizada se basa en el cálculo de las llamadas huellas climáticas (fingerprinting), que permite establecer una diferenciación entre la contribución de los procesos naturales a la variabilidad climática y los fenómenos de perturbación que el clima experimenta como consecuencia de las emisiones de gases generadoras de efecto invernadero. Al reconocer por parte de un prestigiosísimo jurado la importancia de las investigaciones “que han hecho avanzar de manera esencial las fronteras del conocimiento científico y social del fenómeno del cambio climático”, las voces a favor de medidas que minimicen los factores determinantes de esta tendencia cobran la fuerza y la resonancia que el mundo necesita.
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