Este blog pretende contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura y de la sensibilidad territorial ante las múltiples manifestaciones de agresión y deterioro a que se ven sometidos los paisajes como consecuencia de actuaciones frecuente y deliberadamente insensibles con la calidad y los recursos que los identifican.


Desea significar el compromiso de la Geografía y de los geógrafos con la defensa de la calidad de los territorios
y

de las buenas prácticas en el ejercicio de la acción pública y en sintonía con los objetivos y principios contemplados

en el Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio.


Planteado también con fines didácticos, se concibe como un documento aplicable a la docencia, así como un espacio de encuentro, comunicación y debate con los estudiantes y profesores de Geografía, y con quienes se interesen

por la evolución y los métodos de esta disciplina, por la utilidad e importancia de la información geográfica,

por su dimensión aplicada y por las políticas relacionadas

con la Ordenación, el Gobierno y el Desarrollo del Territorio.


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domingo, 23 de octubre de 2011

"Los espacios de la indignación": análisis e interpretación de Leopoldo Uría


Los movimientos sociales proyectados en la calle provocan una impronta espacial de primera magnitud. La Historia ofrece ejemplos significativos que evidencian la diversidad de modalidades e impactos ofrecida en la ciudad por la rebeldía popular frente a las situaciones que la inducen o justifican. En torno a esta cuestión, de gran interés histórico y de indudable actualidad, han girado las reflexiones efectuadas por Leopoldo Uría, catedrático de la ETS de Arquitectura de la Universidad de Valladolid, en su conferencia sobre “Los espacios de la indignación” impartida dentro de las actividades llevadas a cabo por la Asociación Cultural Ciudad Sostenible, a la que pertenezco.

Su intervención estuvo sustentada en un concepto que empleó como argumento y soporte esenciales de las ideas expuestas. Se trata de la noción de Proxémica, acuñada en los años sesenta del siglo XX por Edward T. Hall para definir las distancias y vínculos establecidos por las personas entre las que se establecen formas de relación y de comportamiento plasmadas en un espacio determinado. Presentada, pues, como “una charla proxémica”, el objetivo de la reflexión no era otro que el de analizar, desde la perspectiva del arquitecto, de qué manera se preparan y organizan los escenarios para la acción humana tanto en las relaciones de convivencia como en las situaciones críticas. La proxemia se identifica ante todo con la ciudad, hasta el punto de que cuando la ciudad entra en crisis, o se difumina en formas de crecimiento que no fraguan sociedades cohesionadas, la proxemia desaparece o, más propiamente aún, se convierte en la “ciudad antiproxémica”.

La profusión de ejemplos que acreditan el valor de lo proxémico es extraordinaria. La alusión a Roma como punto de partida – con su referencia explícita a la dimensión desempeñada por el Foro como ágora primigenia de encuentro y condensador social – permite un recorrido a través del tiempo, en el que destacan hitos principales, asociados a la configuración de grandes espacios proxémicos – “el Vaticano es el espacio proxémico más importante de la historia”, señaló – que, omnipresentes en el tiempo, no han cesado de diversificarse y de abrirse a nuevas facetas de expresión, en las que lo lúdico y lo reivindicativo cobran una notable relevancia al tiempo que se entreveran en un muestrario de experiencias muy significativas y en muchos casos históricamente emblemáticas.

Centrando, sin embargo, la atención en el alcance espacial ofrecido por las manifestaciones de la indignación todo cuanto se relaciona con ella constituye una perspectiva primordial, tanto por el hecho de ser una forma de expresión y manifestación inherente a las sociedades como por su relevancia histórica. Su expresión más paradigmática remite necesariamente al concepto de “Revolución”, al que cabe asignar connotaciones polisémicas, ya que en torno a él gravitan objetivos y estrategias muy variables, por más que se muestren coincidentes con la motivación que los integra, es decir, el rechazo al poder o la contestación a una práctica que vulnera los objetivos que defienden y persiguen los “revolucionarios”. El repaso a la historia de las revoluciones nos ofrece un panorama tan rico de experiencias como complejo en cuanto a sus manifestaciones y resultados. Desde la rebelión de los esclavos bajo el liderazgo de Espartaco hasta las revoluciones que conmocionan en nuestros días el mundo árabe, el abanico es extraordinariamente amplio y los fenómenos y tensiones que lo acompañan se convierten en los símbolos representativos de cada una de las épocas en las que tuvieron lugar. En todo momento, implicaron cambios decisivos en la evolución histórica y su impronta en el espacio público ha marcado el fundamento en el que se basa su percepción temporal.



Llegados al momento actual, las reflexiones efectuadas por Uría sobre la protesta social surgida en España nos introducen en la valoración de unos hechos que no han cesado de cobrar trascendencia y visibilidad desde que hicieron su aparición a mediados de mayo de 2011, como expresión de "la voluntad de reivindicar la política desde los espacios públicos", en acertada expresión de López de Lucio. Su análisis revela aspectos importantes, que no pueden entenderse al margen del impacto que en los procesos de movilización han tenido las nuevas tecnologías de la información y de la implicación que en ellos han tenido aquellos sectores de la sociedad en los que, entre otros, se ha cebado la crisis y que remiten a dos categorías bien identificadas: los “sin futuro” y los “pre-parados”. En cualquier caso, prima en ellos la condición de “sin”: sin trabajo, sin futuro....



En cierto modo pudiera considerarse como un movimiento de nuevo cuño, que nos acerca a una “nueva proxémica”, en la que destacan una serie de rasgos no carentes de interés. Según Uría, el espacio del 15 M es: neutral (el espacio como valor en sí mismo), va asociado a las posibilidades que ofrece la centralidad de los ámbitos seleccionados y se distingue por el hecho de favorecer una gran proyección mediática. A estos caracteres habría que sumar otros que igualmente lo definen: son espacios permanentemente abiertos al debate entre quienes en ellos confluyen, se dotan de una simbología propia en la que el gesto y el mensaje - con textos variados y con frecuencia de pronta y contundente asimilación, que hacen suyas las inmensas posibilidades abiertas por las redes sociales a través de Internet - adquiere gran importancia en su proceso de difusión y presenta además una tendencia a la recomposición, en la medida en que, aun desapareciendo temporalmente, sus convocados regresan a la plaza donde recuperan sus hábitos, mensajes y posturas anteriores como si no hubiera existido solución de continuidad. Y, lo que no es menos importante, en estos espacios prevalece el anonimato, la ausencia de liderazgos reconocidos y permanentes, de nombres representativos de la colectividad, capaces de asumir responsabilidades individualizadas respecto al grupo. En otras palabras, son espacios en las que “están todos juntos, pero de manera indiferenciada”.

De ahí precisamente sus incertidumbres. ¿Será esta sensación la que ha llevado a Zygmunt Bauman a suscitar la preocupación sobre su viabilidad futura? Con todo, es evidente que su huella espacial no puede ser minusvalorada.


miércoles, 19 de enero de 2011

Urbanismo para náufragos: la atención al "último ciudadano"

"Náufragos" en Barcelona (foto del autor, 2006)

Frente a la ciudad ultracompetitiva y rutilante, frente al modelo de crecimiento insaciable, irracional y sin valoración de sus impactos sociales, frente a la cultura del despilfarro y la ostentación banal, frente a la lógica de la exclusión y del “sálvese quien pueda”, se impone otra forma diferente de entender las realidades urbanas contemporáneas. Se impone la visión de la ciudad como espacio de residencia y de relación de las personas, como ámbito de convivencia e integración, como escenario abierto a la práctica urbanística concebida con criterios que respeten y plasmen en el espacio el reconocimiento inequívoco y fehaciente de los derechos humanos.


Ahí es nada: los derechos humanos como paradigma en la perspectiva de la gestión territorial. ¿Es posible encontrar algo más convincente en esta época donde priman actuaciones y directrices que sistemáticamente los conculcan? Ese es el empeño que han tratado de plasmar en un libro Pablo Gigosos y Manuel Saravia, ambos arquitectos y de reconocida trayectoria en la defensa de un modo de plantear la arquitectura y la ciudad con visión humanista y solidaria. En esta ocasión lo han reflejado en la obra que ayer fue presentada al público en un acto de la Asociación Cultural Ciudad Sostenible de Valladolid, a la que pertenezco y de la que habitualmente voy dando cuenta en este blog (16.4.2010 y 15.12.2010).


Son tan pocas y excepcionales las oportunidades que en Valladolid existen para comentar y debatir sobre temas que realmente interesen a la gente (y me imagino que en otras tantas ciudades sucede lo mismo) que iniciativas como la que comento merecen ser reseñadas. Y en esta ocasión lo es por partida doble: por el compromiso que los autores han hecho siempre a favor de un urbanismo sensible con los problema de la sociedad, y porque nunca se profundizará suficientemente en lo que debe significar la lucha en pro de un modelo de ciudad que afronte y, en lo medida de lo posible, resuelva los problemas que estructuralmente la aquejan y que no son otros que los que afectan a los ciudadanos residentes en ellas, y que hoy son ya mayoría en la humanidad.



Pablo Gigosos, Manuel Saravia y Susana Ordóñez


El libro presentado lleva un título tan descorazonador como provocativo: “Urbanismo para náufragos” (Fundación César Manrique, 2010). Y está bien que así sea porque, en efecto, el motivo que lo justifica es más que pertinente. Se basa en un objetivo primordial: analizar de qué manera los derechos humanos – es decir, los que emanan de la Carta suscrita por Naciones Unidas en 1948 - se reflejan en la práctica urbanística, a sabiendas de que su cumplimiento lleva a valorar y a entender la ciudad de otra manera. Y para ello nada tan expresivo como partir de la referencia que en este contexto proporciona la figura del “náufrago”, es decir, del ciudadano que “ocupa el final de la fila”, del último en la estructura de una sociedad jerarquizada donde las jerarquías introducen desigualdad y, por tanto, situaciones de flagrante discriminación en el respeto que merecen sus derechos como ser humano.


La reflexión está clara a juicio de los autores, pues ellos mismos formulan la pregunta “¿Qué es lo más conveniente para el último ciudadano?”, para llegar a la siguiente respuesta: “si adaptamos la ciudad para que atienda también al último ciudadano, será mejor para todos”. Respetar a este ciudadano, en congruencia con el reconocimiento del valor que tiene el derecho a la ciudad - en el marco de una “ciudad para todos”, como afirmaba Pierre Genestier, - lleva a anteponer un Urbanismo B(ásico) al Urbanismo A(berrante) que prevalece en el modelo organizativo de las relaciones de dominación y exclusión que rigen los vínculos sociales en el mundo contemporáneo.


Plantear esta reflexión pormenorizadamente a través del análisis e interpretación de los once derechos que amparan a quien reside en las ciudades, de modo que todos puedan acceder a ellos sin barreras ni segregaciones, es sin duda un ejercicio tan necesario como saludable en una época en la que, como tituló hace tiempo un excelente número monográfico de Le Monde Diplomatique (nº 13, 1991), “la ville partout, et partout en crise” (la ciudad en todas partes, y en todas partes en crisis).


Y es que la ciudad es, bien lo sabemos, el ámbito de todas las contradicciones y donde las situaciones de conflicto nunca aparecen definitivamente resueltas. De ahí el interés y la utilidad de este tipo de reflexiones que, vistas desde la Geografía, nos remiten a las grandes aportaciones de Peter Haggett o David Bunge, por más que tampoco quepa ignorar el alcance que en términos espaciales pudiera reconocerse a las ideas centrales - "la justicia como equidad" o "la razón pública" como "la razón común de todos los ciudadanos" - que emanan de la Teoría de la Justicia, una de las grandes obras del pensamiento del siglo XX, de John Rawls.



miércoles, 15 de diciembre de 2010

Reflexiones sobre las periferias urbanas a cargo de Luis Felipe Alonso Teixidor



Reunión de amigos y colegas en Valladolid. Para hablar de la ciudad, de sus periferias, de sus problemas, de sus horizontes, de sus alternativas. La convocatoria del acto, organizado por la Asociación Ciudad Sostenible, no defraudó las expectativas creadas. En esta ocasión, el invitado era familiar para casi todos, aunque el espacio de encuentro estuvo lleno y seguramente entre los presentes hubo muchas personas que se dieron cuenta de la cantidad de ideas, de imágenes y de reflexiones que pueden aflorar, a lo largo de una sesión de dos horas, cuando se trata el tema urbano con el conocimiento, la experiencia y la seriedad debidos.


Luis Felipe Alonso Teixidor sabe mucho más de lo que dijo, y eso que dijo muchas cosas. Es profesor titular de Urbanismo en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Polítécnica de Madrid. Desde hace muchos años me une con él una gran amistad, que se fraguó al calor de los trabajos, viajes, discusiones y múltiples conversaciones compartidos en compañía de Celestino Candela Pi y José Luis Sainz Guerra, que figuran, junto a Susana Ordóñez, entre los artífices de la Asociación organizadora del acto.


Luis Felipe Alonso Teixidor y Celestino Candela Pi


El tema abordado era sin duda sugerente: “Paisajes fronterizos: ¿escenarios urbanos sin ciudad?" A nadie se le oculta que desarrollar en una sesión, de cara a un público donde había personas no especializadas, una cuestión como esta no es tarea baladí. Pero Luis Felipe supo afrontar la complejidad de los problemas abordados con el lenguaje cuidadoso que le caracteriza, con una buena estructuración de las ideas y con ayuda de un soporte gráfico impresionante. En esencia, tres fueron las ideas desarrolladas, y en torno a las cuales gravitó el resto del dicurso.


Con la primera, quiso llamar la atención sobre los impactos de la industrialización en los crecimientos periféricos de las ciudades, donde se crean lo que denominó como “bordes problemáticos”, caracterizados por las tensiones sociales y habitaciones bien conocidos, no sin dejar de mencionar el valor de las iniciativas impulsadas por visionarios del urbanismo humanizado, como el caso expresivo de Ebenezer Howard.


Especial atención dedicó a las características del modelo de expansión periurbana ocurrido en las ciudades norteamericanas, donde tiene lugar, de manera emblemática para otras escalas, la adaptación de las formas de vida a las lógicas de relación y movilidad impuestas por las periferias. Un fenómeno generalizado, que, a su juicio, no debe demonizarse, por más que responda a un enfoque insostenible del crecimiento y dé lugar a la fragmentación como proyecto urbano y a la disgregación de los componentes de la centralidad urbana, tan artificiosos como los pudiera significar el entendimiento de los macrocentros comerciales como el equivalente a las calles principales de los centros urbanos, entre otras razones porque aquellos no operan en modo alguno, a diferencia de éstos, como espacios públicos. Se trata, afirmó, de una tendencia marcada, en el contexto de las periferias, a la “capsularización” de los hábitos y formas de vida.


Por otro lado, no menos interesantes fueron las reflexiones efectuadas en torno a los dualismos que se crean en la ciudad contemporánea como consecuencia de las ocupaciones masivas de espacios que acaban trascendiendo las pautas clásicas de articulación urbana y urbanística. Todo ha consistido, a su modo de ver, “en el tránsito del crecimiento planificado manteniendo el espacio público al crecimiento sin espacio público”. Curiosa antinomia que lleva a pensar en las relaciones de conflicto que surgen entre la ciudad compacta y la ciudad difusa, en las incertidumbres que afloran a la hora de hablar de ciudadanía urbana o en las dificultades de crear conexiones integradoras entre estructuras fragmentadas.


Las consideraciones realizadas en torno a experiencias alternativas -en concreto, aludió a la figura de las “urban villages” norteamericanas (interesa consultar el enlace) - estuvieron motivadas más por el deseo de encontrar una salida satisfactoria a modelos de estructuración de la ciudad correspondientes a una etapa de crecimiento sometida hoy a revisión que por el convencimiento de que se están dando pasos consistentes en ese sentido. En cualquier caso, hizo una valiosa llamada a la reflexión sobre los temas abordados, convencido de que "hay exceso de instrumentos y ausencia de pensamiento". Tomen nota de la frase porque tiene su miga.


El análisis y descripción que, finalmente, hizo sobre el Proyecto de Reordenación Urbana del área formada por los municipios de Oviedo, Siero y Llanera, y al que ya he hecho referencia en este blog, supuso una demostración de madurez profesional, cimentada en una sólida formación técnica y en un conocimiento profundo y meticuloso del territorio en el que se centra el proyecto del que ha formado parte.


En suma, pues, una sesión de gran utilidad, poco frecuentes en la ciudad donde vivo, y que muestra el esfuerzo realizado, con tanto entusiasmo como pocos recursos, por quienes dirigen la Asociación Cultural Ciudad Sostenible de Valladolid.


viernes, 16 de abril de 2010

Análisis y reflexión sobre el desarrollo inmobiliario en España: un debate indispensable

Susana Ordóñez, Presidenta de la Asociación Ciudad Sostenible de Valladolid, y Jorge Requejo Liberal, Registrador de la Propiedad

Como estaba previsto ha tenido lugar esta tarde el acto organizado por la Asociación Cultural Ciudad Sostenible de Valladolid. Ha sido un encuentro interesante, al que han asistido cerca de un centenar de personas, representativas de los distintos ámbitos de la politica y de la participación ciudadana. La presentación de Susana Ordóñez, Presidenta de la Asociación, ha dejado bien definidos los objetivos que la animan como espacio de reflexión y debate sobre un tema que suscita enorme interés entre la ciudadanía y que no pueda quedar relegado en el debate público.

Presentado antes de la conferencia, de impresionante, oportuno e inquietante cabe calificar el documental realizado por Andrea Fernández y Nuno Pessoa, jóvenes bien conocedores de la utilidad del buen documento gráfico, entendido, en este caso, como expresión del compromiso de denuncia ante las aberraciones en que desemboca la práctica urbanística con harta frecuencia. Con el título de "Non City" han elaborado, con gran calidad técnica y un texto excelente, un testimonio demoledor sobre los paisajes de la desolación urbana en el municipio vallisoletano de Arroyo de la Encomienda, que bien pudiera considerarse como uno de los ejemplos más representativos del disparate que ha caracterizado en los últimos años al urbanismo español. Conozco a Andrea desde que era niña, pues a sus padres me une una buena y dilatada amistad. Desde aqui les felicito, a ella y a Nuno, para decirles que me he quedado impresionado por el fondo y la forma de lo que han hecho, y que deseo sea conocido cuanto antes y en todo el mundo.

La intervención de Jorge Requejo Liberal sobre "La crisis del sector inmobiliario" ha sido concisa, coherente, ilustrativa y asentada en argumentos de autoridad que avalan su sólido conocimiento sobre el tema. Uniendo percepciones personales con valoraciones técnicas sobre los diferentes modos de intervención, ha sido crítico con el modelo urbanístico dominante lo que no le ha impedido reafirmarse en una concepción de la ciudad algo simplicadora en algunos de los argumentos utilizados. La conferencia ha sido digna y cabe felicitarle también por ello.

Sus reflexiones han abierto un debate vivo y muy intenso, lo que prueba el interés suscitado por la exposición. En el debate, como ocurre siempre en los foros organizados por la Asociación, han salido a relucir muchas ideas, algunas controvertidas, otras más asumidas por la sociedad, pero, en cualquier caso, reveladoras de que estamos ante un tema crucial, polémico, candente, necesitado de convocatorias como ésta, en la medida en que no sólo permiten profundizar en la valoración de lo que ha ocurrido con el urbanismo y el territorio en España sino también alumbrar ideas, siquieran sea aproximativas, al nuevo escenario surgido tras la crisis y que necesariamente habrán de propiciar, sobre la base de una autocrítica sincera, el surgimiento de ideas a favor de un nuevo modelo de urbanismo, pues de ello depende la calidad del territorio y en buena parte también el bienestar de la sociedad.


Edificios en construcción en el área de Vega de Prado (Valladolid). Fotografía realizada el 13 de Marzo de 2005


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