Este blog pretende contribuir al desarrollo y fortalecimiento de la cultura y de la sensibilidad territorial ante las múltiples manifestaciones de agresión y deterioro a que se ven sometidos los paisajes como consecuencia de actuaciones frecuente y deliberadamente insensibles con la calidad y los recursos que los identifican.


Desea significar el compromiso de la Geografía y de los geógrafos con la defensa de la calidad de los territorios
y

de las buenas prácticas en el ejercicio de la acción pública y en sintonía con los objetivos y principios contemplados

en el Manifiesto por una Nueva Cultura del Territorio.


Planteado también con fines didácticos, se concibe como un documento aplicable a la docencia, así como un espacio de encuentro, comunicación y debate con los estudiantes y profesores de Geografía, y con quienes se interesen

por la evolución y los métodos de esta disciplina, por la utilidad e importancia de la información geográfica,

por su dimensión aplicada y por las políticas relacionadas

con la Ordenación, el Gobierno y el Desarrollo del Territorio.


domingo, 20 de marzo de 2011

La dimensión espacial y temporal de los desastres naturales: ¿qué lecciones se extraen de sus impactos?


Cuando se analiza la información, sintética y expresivamente recopilada en el enlace que acompaña a esta entrada, sobrecoge observar el alto nivel de riesgo a que se enfrentan las sociedades en sus relaciones con la naturaleza. A medida que la información gana en precisión, rigor y conocimiento efectivo de los hechos y sus repercusiones, la secuencia cronológica pone en evidencia la letalidad de los fenómenos, su persistencia en el tiempo y la amplitud en el espacio de las áreas susceptibles de verse afectadas. Es un fenómeno planetario, abierto a múltiples modalidades de manifestación, ante las que nadie se encuentra ajeno. Del mismo modo, la magnitud de los impactos producidos por el desastre desborda la capacidad imaginativa sobre el alcance que puede llegar a ofrecer un suceso, cuyos efectos no son fácilmente computables si no es en la perspectiva a largo plazo que permite comprobar y valorar la dimensión real de la tragedia.


Con el límite de 2010, no figura en esa relación lo sucedido en Japón en febrero de 2011, cuyas imágenes no cesan de impactar en las miradas del mundo, atónitas ante las manifestaciones más terribles de la devastación. Cuando se observa lo que ha sucedido, se tiene la sensación de la extrema fragilidad en que se encuentra la vida humana y las numerosas advertencias que apuntan a las responsabilidades que a la propia sociedad concierne en el agravamiento de las consecuencias derivadas de la catástrofe.

http://www.nytimes.com/interactive/2011/03/13/world/asia/satellite-photos-japan-before-and-after-tsunami.html

De ahí la pregunta indispensable: ¿qué lecciones se extraen de los desastres para mitigar, con la suficiente capacidad predictiva y correctora, la gravedad de sus impactos? ¿Sólo cabe la pasividad o la resignación o, por el contrario, no son suficientemente aleccionadoras las advertencias que llevan a pensar que la desolación, el desastre y el cataclismo ambiental hubieran sido menores de haber ordenado el territorio y sus actividades de otra manera?

2 comentarios:

  1. Sin duda no es que hayan aumentado los desastres naturales, es que ha aumentado nuestra osadía frente a la naturaleza. Mismamente el desastre de Japón pone de manifiesto esta realidad, que es que la sociedad japonesa ha desarrollado un modelo energético con gran riesgo en una zona de alta sismicidad. Pero también en España tenemos ejemplos de osadía y de malas actuaciones en el territorio, como puden ser las construcciones de viviendas en ramblas.

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  2. Tienes toda la razón, Juan Francisco. Sorprende, sin embargo, que, pese a las numerosas y trágicas lecciones recibidas, aún se sigan perpetrando actuaciones que tarde o temprano la Naturaleza indómita se encarga de denunciar. Un cordial saludo

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